Creer que con tan solo pintar o crear un mandala es la panacea para todo, es un absurdo. Se dice que con pintar un mandala te curas de la gripe o de alguna enfermedad o si visualizas el mandala te calma la ansiedad, o si creas un mandala tu problema se ha resuelto, o si pintas la plantilla del mandala de la abundancia te traerá prosperidad, etc.

“Colorear tiene un valor terapéutico y reconfortante, pero no es una terapia” Linda Turner

Se oyen tantas cosas en esta oferta y moda de crecimiento personal y espiritual pero seamos realistas y conscientes. Estoy de acuerdo en que todas las manualidades sí nos brindan calma y relajación, me consta, pero no se las puede dar el titulo de “terapia” porque la terapia implica mucho más que calma ocasional. Seguramente colorear sea para muchas personas “terapéutico” pero  falta una figura principal que es el terapeuta o facilitador de los procesos internos.

Es como la diferencia entre escuchar música frente a tocar un instrumento. Escuchar música es algo fácil, que todo el mundo puede hacer, pero tocar un instrumento requiere otro conjunto de habilidades.” Donna Betts, presidenta de la junta directiva de la Asociación Americana de Arte Terapia.

Creo es importante que definamos qué es terapia para que tengamos claro la diferencia. Una terapia es un proceso de trabajo interior  donde la persona que toma la decisión de iniciarla, va a dedicar el tiempo necesario y su compromiso a sus procesos de sanación. Un espacio donde podrá expresar de distintas maneras todos sus problemas y emociones sintiéndose a salvo con el acompañamiento del terapeuta o facilitador.

Un terapeuta o facilitador que te acompañe en tus procesos con una escucha profunda, que te conduzca por el proceso de estabilización ofreciéndote una variedad de recursos y que con atención plena esté presente durante el “flow” de tu proceso de creación. Un facilitador que te acompañe con compasión en la exploración de tus situaciones perturbadoras y que te ayude a integrar todo lo creado y toda la información que se ha desplegado sin palabras en el proceso creativo.

Así a través de la conexión con nuestra capacidad innata creadora, se inicia en cada sesión de Mandala Intuitivo un proceso de transformación y simbolización que permite la elaboración de los temas no resueltos y la expresión de los sentimientos excluídos, cada persona a su manera y a su propio ritmo. El valor estético del mandala no tiene importancia, sino el proceso en sí donde la persona está unificando su propia fragmentación y  encontrando así sus propias respuestas y su propio camino.

Para mí crear mis propios mandalas, entrar en procesos profundo con ellos y vivirlo en mí durante todos estos años me ha dado la experiencia y soltura para acompañar a otros en sus caminos. El hecho de usar los mandalas como eje principal en mis sesiones de terapia tiene una ventaja sobre otras expresiones artísiticas ya que el círculo en sí es el recurso presente más importante como el lugar seguro donde las personas se pueden expresar libre e intuitivamente sintiéndose a salvo.

Definitivamente no se puede comparar entre lo que se vende como terapia pintando libros de mandalas a lo que realmente sucede durante las sesiones de Mandala Intuitivo. Pienso que parte del proceso de sanación es buscar herramientas de trabajo interno profundo que ayuden realmente a trabajar con las dificultades y luchas en la vida sin perderse en lo rápido y de consumo.

Si estás en la búsqueda de una terapia diferente y que incluya la expresión creativa, no dudes en contactarme para sesiones individuales online a

Susana Guerini

 

 

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