“El cuerpo recuerda. Recuerda sus heridas y traumas, pero también recuerda sus necesidades,

su instinto de sobrevivir y sanar “. Cornelia Elbrecht & Liz Antcliff

Hace ya algún tiempo estaba sintiendo que algo faltaba en mi trabajo terapéutico. Tuve clientes que acudieron a mí que tenían enfermedades crónicas, otras que habían vivido una infancia difícil con apegos inseguros y otras que había sufrido experiencias como la pérdida de un ser querido, accidentes, asaltos o abusos. Personas con trauma, unos no eran conscientes de ello y otros sí.

Mi trabajo los ayudó mucho en cuanto a estabilizarse, poder expresarse emocionalmente a través del proceso creativo dentro del mandala e integrar lo que habían movilizado. Pero había una pieza que faltaba, una pieza que pudiera conectar directamente con el sistema nervioso en el mismo proceso de creación. De esto era consciente gracias al haber transitado por la terapia cráneo sacral biodinámica, por el EMDR, y otros abordajes del trauma. Si no hubiera pasado por esas instancias no me hubiera dado cuenta que algo faltaba.

En mi propia búsqueda de sanación del trauma, descubrí mucho potencial en las herramientas somáticas y por eso emprendí la exploración de una herramienta con enfoque corporal que pudiera complementar mi trabajo dentro del arte terapia. Busqué durante algún tiempo, pero encontré lo de siempre, nada nuevo que resonara con lo que buscaba. Finalmente hace unos meses encontré la técnica del “dibujo guiado”, su entrenamiento se daba en Australia en el Instituto de Arteterapia Sensorio-Motriz, por lo que me era difícil asistir. Seguí buscando hasta que un día me llega a mi correo un mensaje anunciando que el entrenamiento lo iban hacer online. Esto me alegró mucho y sentí un fuerte impulso de hacerlo e hice bien en seguir mi intuición puesto que lo que recibí superó mis expectativas.

El entrenamiento fue un tiempo intenso de estudios, comprensiones y prácticas que me confirmaron que ésa era la herramienta que buscaba. A veces desbordada con tanto que aprender, otras activada con el tema del trauma, pero siempre muy entregada y satisfecha con lo que estaba recibiendo y aprendiendo.

Esta técnica somática sensorio-motor tiene su origen precisamente en la filosofía Iniciática de Karlfried Graf Durckheim y María Hippius en la cual me formé como facilitadora y donde encontré al mandala. Como todo es cíclico en esta vida, así vuelvo al enfoque corporal de mis inicios con el yoga y a un abordaje iniciático pero más pulido y evolucionado.

He podido experimentar en carne propia sus beneficios y ya lo he empezado a aplicar. El dibujo guiado ahora lo incluyo como parte de mi trabajo, la creación intuitiva de mandalas junto con mis otras herramientas intuitivas las uso para la estabilización del cliente y como parte de la integración del proceso. El dibujo guiado lo introduzco en la exploración de las situaciones perturbadoras o traumáticas. Esto me permite tener un abordaje completo que incluye cuerpo, mente, emociones y espiritualidad.

“El dibujo guiado no se ocupa del proceso de creación de imágenes. En su lugar, se apoya en la toma de conciencia de los recuerdos del cuerpo y proporciona acceso a soluciones integradas en las sensaciones del cuerpo. El dibujo está guiado por recuerdos sensoriomotores implícitos que quedaron incompletos a raíz de una experiencia traumática.”

Leanne Chapman

 

Las enormes ventajas que encuentro al incluir esta técnica a mi trabajo son:

Si bien en la creación de mandalas intuitivos ya se trabajaba el soltar el control mental sobre el proceso creativo y la búsqueda de resultados artísticos, todavía había cierto control porque lo estábamos haciendo con los ojos abiertos. En la etapa de exploración al usar el dibujo guiado lo hacemos con los ojos cerrados, esto ayuda totalmente a soltar el control y conectarse profundamente con las sensaciones corporales, con lo que sentimos en el cuerpo. Ya no hay ninguna interferencia de expectativas o de pretender crear imágenes concretas. No hay un enfoque artístico sino corporal, los clientes no están haciendo ninguna especie de arte, lo que hacen es plasmar las sensaciones corporales con dibujos bilaterales.

A diferencia de la terapia hablada, aquí no hace falta hablar de los detalles de la historia del cliente, al cuerpo no le interesan los detalles sino volver a sentirse bien plenamente. La tensión, los nudos en ciertas partes del cuerpo, el dolor, la ira encapsulada, etc, se expresan naturalmente a través de los movimientos rítmicos en el papel. Es una herramienta con enfoque corporal, un trabajo ascendente, es decir desde abajo, desde el cuerpo hacia arriba, hacia lo cognitivo. Mientras en las terapias habladas tradicionales tratan de recuperar la “historia olvidada” procesando la experiencia de manera congnitva con las memoria conscientes, aquí la experiencia corporal es el elemento central para abordar el trauma. El cliente se comunica a través de trazos, colores, movimientos, formas, respiraciones. Se establece una comunicación más transparente sin control.

Es empoderadora en el sentido en que el cliente puede hacer uso de la herramienta cuando necesite sin estar recurriendo todo el tiempo al terapeuta. Así todas mis herramientas tienen ese enfoque empoderador que es tan liberador y tan necesario. Además dentro del proceso el cliente puede tomar decisiones, con qué material trabajar, qué formas usar para “masajear” su dolor, que movimientos usar para aquietarse, cuáles le proporcionan seguridad, cuáles le ayudan a poner límites, etc. El cliente está saliendo de una estado de víctima y total vulnerabilidad a un estado de empoderamiento y presencia.

Proporciona ciertos ejercicios o intervenciones super eficaces para clientes con mucha ansiedad, activados, congelados o en estado de huída o combate. Estos ejercicios son respuestas activas a las situaciones perturbadoras que vivimos. Estas intervenciones son ofrecimientos de nuevos patrones corporales o de formas de dibujos que ayudan a traer claridad en el caos, ayudan a soltar las tensiones y bloqueos internos, apoyan a una regulación del sistema nervioso y ofrecen acogimiento y una reparación de límites.

Esta herramienta junto con las otras que uso colabora a desarrollar la intuición y la confianza en la guía interna, por eso se llama “dibujo guiado” porque es guiado por esa sabiduría interna, por esa guía y esa salud que nunca se pierde.

Cuando hemos vivido eventos traumáticos de muy pequeños en fase no verbal, no tenemos una historia que contar, aquí la terapia hablada es inefectiva. Pero usando esta herramienta se puede acceder a la memoria del cuerpo haciendo visible la memoria implícita donde está guardado todo lo que no pudimos asimilar.

 

Si estás interesada en este trabajo o si resuena con lo que estás necesitando, no dudes en contactarme para una cita a: moc.o1563175204vitiu1563175204tnial1563175204adnam1563175204@anas1563175204us1563175204

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