Y el tiempo me encontró

En estos tiempos difíciles e inciertos en que vivimos trabajar con herramientas arte terapéuticas como el Mandala Collage por ejemplo, puede ser de gran ayuda para poder expresar de una manera diferente cómo estamos internamente y cómo nos sentimos ante tantos desafíos. Podemos a través de ésta técnica terapéutica organizarnos y unificarnos internamente juntando todas las partes fragmentadas de nosotras mismas para darle más sentido a nuestra vida.

Ante tanto miedo, separación, aislamiento y fragmentación exterior no podemos seguir avanzando si dentro de nosotras encontramos lo mismo. Con el mandala collage podemos representar nuestro paisaje interior a través de lo simbólico para así dotarlo de significado y poner luz en las partes más oscuras.

En este trabajo volvemos a juntar las piezas separadas y disociadas de nosotras para poder integrarlas y ver con claridad cómo está nuestro mundo interior.

Es un trabajo muy hermoso que nos ayuda mucho a restaurarnos para poder seguir adelante pero más unificadas, más claras y más conscientes.

Esta herramienta la utilizo en las sesiones individuales online de terapia y también la uso para mi propio camino interior. En estos días de tanto movimiento e incertidumbre mi trabajo fue con el tiempo. He usado el mandala collage para ésto y me ha ayudado mucho a entender el tiempo desde una nueva visión circular.

 

 

“Hoy me encontró el tiempo y me hizo retroceder y ver mi camino de vida.

Millones de aprendizajes y caídas libres, entre libros, compañía y apoyo a soledad, cansancio infinito y una necesidad de regresar.

¿Regresar a qué? ¿A dónde? Este tiempo nos ha dejado sin piso, sin arraigo sin visión clara del futuro.

Como la tortuga de mi collage, cumpliendo su ciclo, despacio y con coraje va de regreso al mar.

Cuando miro al tiempo en mi collage me pregunto: ¿Es lineal el tiempo? ¿Dónde está el pasado? ¿Dónde el futuro?

Me doy cuenta que en todo lado circula el tiempo, que está aquí, estuvo ayer y estará mañana.

Necesito circular en la conexión con la naturaleza, con los otros, con las plantas.

Sentir el flujo circular del tiempo en mí.

¿Y es que el tiempo se ha parado? ¿O yo me he parado en el tiempo?

A veces siento que sí, el tiempo no va para atrás ni para adelante, está bien sentado en el zafú (cojín de meditación) de la quietud. Lo único que puedo hacer es confiar en este preciso instante. Momento presente, momento maravilloso.

Descanso y duermo más que nunca, ahora es primordial, deseo el día de regresar a la tierra y plantar mi huerto, apoyada en el “somos más”, en el somos familia que nos apoyamos y disfrutamos de la vida.

¿Acaso esto es una utopía? ¿Añoranza? Cuando hemos perdido tanto, tanto, en estos tiempos más aparece la añoranza de lo que fue, de lo que se vivió y que muchas de las veces no pudimos valorar. Nostalgia que nos hace querer un futuro igual.

La vida de hoy está llena de añoranzas de vínculos, de solidaridad, apoyo y risa.

Me quedo con el ahora, ese tiempo que contiene todo, pasado, presente y futuro.

Por ahora sigo plantando mi huerto interior, sigo aprendiendo a regresar una y otra vez a mi refugio interior y sigo dando y recibiendo apoyo a la distancia hoy por hoy.

Algún día seremos más.. todos sentados junto al fuego, no todo está perdido.”

Susana Guerini

 

 

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